Jackson Maine, una estrella consagrada de la música country, conoce en un bar a Ally, una camarera que canta ocasionalmente pese a sus frustrados intentos por triunfar. Perdidamente enamorado, Jackson ayuda a Ally en su carrera mientras el amor entre ambos crece, al igual que el reconocimiento por la estrella en ascenso y las inseguridades en él.
Originalmente estrenada en 1937, la película tuvo otras dos versiones en 1954 y 1976, protagonizadas estas dos últimas por dos divas de la canción como Judy Garland y Barbra Streisand.
A 42 años de esa última remake, Bradley Cooper se pone tanto delante como detrás de las cámaras para protagonizar y dirigir esta nueva "A Star Is Born", acompañado de otra referente de la música actual como Lady Gaga.
Apoyándose en la ferviente química que tiene con la cantante, Cooper consigue un retrato intimista de esta clásica historia que resulta encantador y conmovedor por igual.
No ofrece nada nuevo pese a las variaciones que agrega comparativamente a sus tres predecesoras, no obstante, cumple con creces narrando un agridulce romance construido con la plenitud y desgracia que acarrea la fama.
Bradley Cooper sostiene con firmeza un personaje fragmentado inmerso en una espiral de autodestrucción, tampoco está nada mal cantando y tiene momentos muy logrados gracias a un secundario de lujo como Sam Elliot.
Sin embargo, es Lady Gaga la auténtica estrella a la que hace referencia el título del film, cada vez que entona una canción brilla esplendorosamente y dentro del terreno actoral es toda una revelación.
Más allá de ciertos clichés y una duración que se pasa unos veinte minutos, los intérpretes consiguen que el espectador se involucre con su romance, disfrute y sufra con ellos mientras "Shallow" suena de fondo en esta cuarta reinvención de "A Star Is Born" que probablemente consiga tanto reconocimiento como sus predecesoras.
8.3/10














































