Un grupo de villanos es utilizado por Valentina Allegra de Fontaine para cumplir con misiones secretas fuera de los ojos del Gobierno. Pero cuando Yelena Belova, John Walker, Ghost, Bucky Barnes, el Guardián Rojo y un misterioso sujeto llamado Bob son engañados por Valentina y puestos en una trampa mortal, deberán trabajar juntos para escapar de una sentencia de muerte segura uniéndose en un improbable grupo de antihéroes.
Resultó una enorme decepción la manera en la que Marvel arrancaba este 2025 con "Capitán América: Un nuevo mundo", una secuela genérica que desaprovechaba una historia con potencial que podría haberse explotado de maneras mucho más arriesgadas.
Sin la presión de continuar una de las sagas individuales más importantes del MCU y protagonizada por personajes hasta ahora secundarios, "Thunderbolts*" representa toda una sorpresa que se recibe de la mejor manera.
En un inicio pareciendo la versión Marvel de "Suicide Squad", "Thunderbolts*" pronto adquiere una identidad totalmente distinta y por sobre todas las cosas bien construida.
No es menor hacer hincapié en la construcción ya que tenemos una historia muy trabajada, una donde sus antihéroes no son personajes rellenos o comics reliefs, cada uno tiene la importancia necesaria y el foco en el tema psicológico que a fin de cuentas termina uniéndolos es un enorme acierto.
La creación de los lazos entre el equipo se siente fluida y nunca forzada, el vínculo generado hace que inevitablemente el público termine sintiendo simpatía por ellos y preocupándose por sus destinos.
No faltan claro las secuencias de acción que destacan particularmente en los combates mano a mano, se introduce además a un personaje de gran poder como Sentry que nos entrega con su contraparte The Void al villano al que los Thunderbolts deben enfrentarse.
Lejos del trago amargo que significó "Capitán América 4", "Thunderbolts*" se constituye como una de esas producciones del MCU que los fans amarán gracias a este grupo de villanos devenidos en VengadoreZ.
8.6/10






































Vista hoy en día y a pesar del bajo presupuesto que tiene, "The Sentinel" demuestra ser una efectiva película de terror psicológico que consigue generar una atmósfera totalmente incómoda desde el primer hasta el último minuto de su duración.
Es muy interesante como la película de ser primordialmente un drama psicológico, pasa a transformarse en un film de terror con escenas muy llamativas y con un tinte religioso que al final le da un significado muy significativo a la historia.
Sin olvidar también esa tan comentada escena final, que según se dice, el director utilizó gente con deformaciones verdaderas para generar un impacto visual todavía más fuerte, la cual sirve para terminar de consolidar a "The Sentinel" como una de las producciones de terror más perturbadoras de los años 70 ideal para descubrir incluso con sus casi 50 años de existencia.








