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Unos meses antes de que en el 2012 se estrenara "Blancanieves y el cazador", una versión oscura que le daba un giro de tuerca al clásico cuento infantil, Blancanieves tuvo otra llegada al cine a través de "Mirror, Mirror", una comedia que cumple con entretener pero que comparada con la otra versión sale perdiendo y por mucho.
Para arrancar hay que decir que la película tiene una estética perfecta, el bosque y el castillo donde se desarrollan la mayoría de los hechos realmente parecen sacados de un cuento de hadas, y el vestuario de los personajes también muestra mucha exactitud con la época donde transcurre todo.
A pesar de tener un ambiente perfecto donde contar la historia, los primeros 30 minutos donde se presentan a los protagonistas son realmente aburridos y no hay mucho más que algún que otro chiste que se pueda rescatar.
Por suerte, con la aparición de los 7 enanos las cosas mejoran bastante y los diminutos personajes son los encargados de brindar las escenas más graciosas de la película, encargándose también de dotar a Blancanieves del carisma que al principio no tenía.
Otro acierto de la historia es la ridiculización que se hace del príncipe, aunque por momentos es demasiado exagerado llega a tener un par de momentos muy cómicos que valen la pena, más teniendo en cuenta que un personaje fundamental en la historia, la reina interpretada por una Julia Roberts que nunca termina de brillar, está tan desaprovechada y sólo tiene un par de escenas donde se luce.
"Mirror, Mirror" es una comedia muy divertida que cumple con entretener casi en su totalidad, aunque también es cierto que se queda a mitad de camino de lo buena que podría haber sido y se queda todavía más lejos de superar a la otra versión que se hizo en el 2012 sobre Blancanieves.
6.6/10
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