domingo, 17 de mayo de 2015

El Hombre Elefante (1980)

Fines del siglo XIX. Frederick Travers, un respetado doctor, descubre en el circo a John Merrick, un hombre extremadamente deformado que es la atracción principal del lugar. Acostumbrado a una vida de humillaciones y explotación laboral, John creer haber encontrado una esperanza cuando Travers lo lleva a su hospital y aloja en una habitación separada del resto, para estudiar su excepcional caso más en profundidad.

Monstruo, aborto de la naturaleza, abominación, castigo de Dios. Los términos para referirse a las personas con discapacidades y deformaciones físicas conocidas popularmente como "freaks", varían y cada uno representa una dolorosa agresión verbal para quien suele recibirlo.

Pero lejos de poder identificárselos con esta clase de etiquetas, estas personas que lamentablemente llevan una vida marcada por el sufrimiento, son una clara muestra y dejan en evidencia que los monstruos no se definen por tener una apariencia deformada, los monstruos se definen por los actos que cometen y es ahí, en el preciso instante donde se desata una agresión contra un "freak", que queda en claro quién debe ser llamado aborto de la naturaleza.
Creando una de las muestras más humanitariamente bellas y a su vez desgarradoras que el cine ha dado, David Lynch abandonó momentáneamente su particular estilo para dirigir esta indispensable obra llamada "The Elephant Man".

Narrando la historia real de Joseph Merrick (acá conocido como John), un hombre con prominentes deformaciones físicas que le valieron el título de "Hombre Elefante", la película nos muestra cómo -luego de una vida de humillaciones y maltratos verbales- finalmente conoce a alguien que lo trata como lo que es, un ser humano.
Anthony Hopkins interpreta con maestría a Frederick Travers, el doctor que ayudó a Joseph y logró acercarlo a la felicidad que nunca pensaba experimentar. Por el otro lado, John Hurt está a su altura poniéndose (literalmente) en la piel de Merrick, logrando transmitir la fragilidad, bondad y cortesía que lo caracterizaban.

Plasmando tanto el calvario como ese breve pero feliz periodo que Joseph atravesó en sus últimos años, el film logra construir momentos que conmueven hasta las lágrimas: el primer encuentro entre la esposa del doctor y el "Hombre Elefante", la relación con la actriz que lo visita o esa desgarradora secuencia en la estación de tren donde se ilustra la intolerancia y crueldad de los demás, culminando con el grito de John que únicamente quiere que lo traten como lo que se siente, un hombre.
Totalmente indispensable tanto para quien quiera ver una obra maestra del séptimo arte como para quien quiera conocer la historia de ese maravilloso ser humano que fue Joseph Merrick, "The Elephant Man" es una película necesaria de ver, de sentir y -sobre todo- de reflexionar con ella para plantearse cuál es la verdadera definición de monstruo y cuál es la de ser humano.

9.4/10

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