Para proteger a su país, Chris Kyle se enlista en el ejército, donde se entrena duramente para convertirse en un temido francotirador. Ya convertido en un marine del grupo de operaciones especiales, Chris es enviado a Irak para velar desde los techos por la vida de sus compañeros. Gracias a su certera puntería y a las tantas bajas que le provocó al enemigo, Kyle se transforma en una leyenda aclamada dentro del ejército americano.
Chris Kyle fue un reconocido francotirador norteamericano, convertido en una eminencia dentro del ejército gracias a ostentar el lamentable récord de haber acabado con la vida de 160 "enemigos".
Retirado de la Navy SEAL, "El demonio de Ramadi" decidió escribir su autobiografía donde narraba -enalteciéndose y sin ninguna clase de arrepentimiento- sus "hazañas" en la Guerra de Irak.
Adaptando a la gran pantalla dicha biografía, Clint Eastwood estrenó en diciembre del año pasado y en apenas cuatro cines "American Sniper", consiguiendo un sólido número que sirvió de prometedora base para la ampliación a nivel nacional en enero.
Superando todas las expectativas posibles y rompiendo varios récords, "American Sniper" recaudó en sus primeros días la desorbitante suma de 90.2 millones de dólares, convirtiéndose en el primer éxito de 2015.
Con semejantes números que siguieron incrementándose de manera inusual días posteriores, los interrogantes acerca del por qué de tan contundente éxito comenzaron, y las teorías fueron tan diferentes como variadas: una historia atractiva para los americanos, la dirección de Clint Eastwood, el protagonismo absoluto de una de las estrellas del momento (Bradley Cooper) y el patriotismo americano, entre otras.
Personalmente y después de verla, me atrevería a decir que el suceso se debe al hecho de que acá no se cuenta la historia de un francotirador, se cuenta la historia de un "héroe americano", que justifica sus crímenes de guerra envolviéndose en la bandera americana, y eso como sabemos por múltiples acontecimientos, es algo que una importante parte de los estadounidenses aplauden con vehemencia.
Es difícil decir que estamos ante una mala película ya que hay varios factores que lo impiden: la correcta (aunque nada destacable) dirección de Clint Eastwood, la aceptable interpretación de Bradley Cooper y las vibrantes secuencias bélicas, rodadas con un notable profesionalismo y con la tensión necesaria.
Lamentablemente, ese excesivo patriotismo que se intenta imponer a través del "héroe", convierte al film en una vulgar y desvergonzada propaganda americana (tan desvergonzada como el bebé falso que utilizan en una escena), desmereciendo los logros que puede tener.
Es una pena que esto ocurra, ya que si se hubieran apartado aunque sea unos minutos del "héroe indestructible que mata iraquíes por su país" y se hubieran centrado en abordar las consecuencias que la guerra deja (incluso a un despiadado como fue Chris Kyle), la historia hubiera adquirido una tonalidad interesante, aunque parece que dentro del perfecto y heroico ejército americano, esas cosas no ocurren.
Esto último también queda claro con ese final que omite mostrar el verdadero desenlace del francotirador, que irónicamente fue muerto en suelo americano y a manos de un ex-combatiente, uno de los suyos. Toda una ironía.
Definiéndose a sí misma como una lamentable propaganda americana que a través de ese asesino que fue Chris Kyle vende la historia de un "héroe" del que los americanos deberían sentirse orgullosos, "American Sniper" es una película que pierde todo mérito posible, al imponer un patriotismo vergonzoso que la deja simplemente como una ilusión que muchos estadounidenses prefieren creerse antes de admitir la realidad.
4.0/10