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viernes, 20 de febrero de 2026

Renfield: Asistente de vampiro (2023)

Renfield pasa siglos siendo el asistente de Drácula, un vampiro tan poderoso como narcisista que lo obliga a llevarle víctimas para así alimentarse de ellas. Agobiado por la relación tóxica que mantiene con su amo, Renfield decide que es momento de romper el vínculo pese a que hacerlo podría costarle su existencia.

Trayendo de regreso al vampiro más versionado esta vez con el rostro del inconfundible Nicolas Cage, "Renfield" es una comedia de terror tan sangrienta como divertida.
Pese a que el personaje de Cage es el de mayor importancia argumental, quien la lleva adelante es el sirviente interpretado por Nicholas Hoult, a quien vemos buscar una manera de finalizar la relación tóxica que mantiene con su jefe.

En el medio el personaje termina involucrado en una trama algo tirada por lo pelos que incluye mafiosos, un romance platónico con una policía y un grupo de autoayuda donde sus miembros buscan llevar a Renfield hacia la luz de la dependencia.
Aunque cae en exageraciones varias, la película está plagada de secuencias que manejan un humor negro hilarante, el generoso presupuesto de 65 millones de dólares entrega acción más que decente y las muertes son literalmente una bestialidad donde no se escatima en la cantidad de sangre.

Nicolas Cage lleva años interpretando papeles extravagantes en producciones de bajo presupuesto, por lo tanto no sorprende verlo dominar al Conde Drácula sin temor al ridículo, podría habérsele dado más tiempo en pantalla considerando su importancia, pero no se puede negar que cuando aparece no decepciona.
Definida como una llamativa versión de las tantas y tantas adaptaciones que el vampiro creado por Bram Stoker tuvo esta vez con el personaje en un plano secundario, "Renfield" es una comedia de terror muy divertida e ideal para todo aquel que le guste esta clase de películas donde el humor y la sangre están presentes en iguales dosis.

7.4/10

martes, 3 de junio de 2025

The Handmaid's Tale - Temporada 6 (2025)

June y la resistencia preparan un plan para liberar a las Criadas de Gilead y llevar adelante la revolución que inicie la caída de los Comandantes y el país dictatorial.

6 temporadas emitidas a lo largo de 8 años nos mostraron la lucha de June y las Criadas de la novela de Margaret Atwood contra ese misógino país denominado Gilead.

Pero toda lucha llega a su fin y, aunque no es definitivo ya que "The Testaments" continuará explorando (y explotando) este futuro distópico, la de "The Handmaid's Tale" pone punto final.
Sabemos que cuando algo tiene éxito debe continuar de la forma que sea y si en las temporadas anteriores se notaba cómo se estiraba la historia, en esta sexta queda todavía más evidente.

No, la lucha de June nunca deja de ser interesante y el mensaje feminista/anti machista es tan fuerte como en el 2017.
El tema es que gran parte de la temporada no tiene el impacto que una conclusiva debería, recién en los últimos episodios se siente el sabor de la finalización y en el noveno se alcanza el punto más fuerte.

Noveno que está a la altura de los mejores capítulos dándonos varios de los momentos que esperamos ver durante años.
No es raro que muchos hayan terminado decepcionados con el décimo que cierra definitivamente la serie ya que más que un cierre es un epílogo, carece de acción y sólo muestra el destino de los protagonistas dejando a su vez muchos temas abiertos que seguramente serán abordados en "The Testaments".

De las actuaciones obviamente a esta altura ya no hay nada que decir, el elenco es impecable y Elizabeth Moss construyó con June uno de los personajes femeninos televisivos más representativos de los últimos años.
"The Handmaid's Tale" dice adiós colocándole un punto no tan definitivo a la revolución de las Criadas contra Gilead, pero dejando un legado tan importante como el que Margareth Atwood escribió en los años 80 y la serie demostró que en la actualidad sigue siendo escalofriantemente necesario de escuchar.

7.5/10

domingo, 25 de octubre de 2020

The Haunting in Connecticut 2: Ghosts of Georgia (2013)

Poco tiempo después de instalarse en una casa en Georgia, una pareja descubre que su pequeña hija puede ver y hablar con espíritus. A pesar de que se niegan a creer en fantasmas, cuando ellos comienzan a experimentar diversos sucesos sobrenaturales, deciden investigar acerca del pasado de esa casa que esconde siniestros secretos.

Secuela de la interesante "The Haunting in Connecticut", cuya historia no tiene nada que ver con la de la anterior, pero que vuelve a apostar por desarrollarse a partir de un caso real.

Perdiendo ese aspecto dramático que tan bien le sentaba a la primera parte, esta secuela es una típica película de fantasmas que posee todos y cada uno de los clichés vistos en esta clase de producciones.
Eso no quiere decir que sea un film decididamente malo, pero sí es un motivo que lo condiciona y al optar constantemente por intentar asustar con los clásicos sustos fáciles, se descuida la historia de esclavitud que hay detrás de los espíritus, y que si hubiera sido bien abordada seguramente otro hubiera sido el resultado.

Salvándola de la incineración que no merece, se puede rescatar que varios de estos sustos fáciles funcionan y causan algún que otro sobresalto, y el clímax final está cargado de la tensión de la que la película carece en todos los minutos previos.
Sin mucho más para agregar, "The Haunting in Connecticut 2: Ghosts of Georgia" es un film de casas embrujadas más que no presenta ninguna sorpresa, y que es más que nada aconsejable para todo aquel que le guste las películas de fantasmas típicas.

5.8/10

domingo, 25 de agosto de 2019

The Handmaid's Tale - Tercera temporada (2019)

Tras conseguir que su hija recién nacida sea sacada de Gilead, June decide quedarse para rescatar a Hannah. Atrapada nuevamente en el misógino estado, la Criada es asignada a otro hogar, el del Comandante Joseph Lawrence. un misterioso hombre de comportamiento cambiante que se muestra tanto como aliado como enemigo. Descartando el escape al estar limitada por su otra hija, June comienza a planificar diferentes estrategias para combatir a Gilead.

¿Cuántas veces se ha hablado de los daños colaterales que continuar un éxito puede tener? ¿Cuántos ejemplos encontramos de series que se arruinaron por continuarlas sin priorizar la historia y sólo por ser un suceso comercial?
Estas preguntas son imposibles de no hacérselas durante toda la tercera temporada de "The Handmaid's Tale" que tan peligrosamente estuvo por caer dentro de un pozo de repetición que podría haber arruinado un producto de mayúscula calidad por culpa de unos productores que se niegan a darle conclusión.

Es a su vez curioso lo que ocurre dentro de esta temporada ya que, pese a ser la más floja de las tres, tiene dos de los mejores capítulos de la serie y alcanza una calidad mayúscula en numerosas circunstancias.
Arranquemos por esos episodios iniciales que nos hacían creer que estaríamos ante una temporada memorable ya que al centrarse en una factible alianza entre June y Serena, todo parecía indicar que la tan ansiada revolución en Gilead iniciaría de la mano de las dos mujeres más fuertes de la serie... pero no.

Pasados esos episodios el personaje interpretado por una siempre convincente  Yvonne Strahovski cae en las contradicciones que tanto la caracterizan, la alianza se desvanece y la historia entra en un estancamiento preocupante donde no hay avance alguno e incluso se llega al peor episodio de toda la serie (aquel exasperante que ocurre en su totalidad en un hospital).
La calidad sigue siendo incuestionable, las actuaciones impecables como de costumbre, hay escenas poéticas y crueles por igual, pero esa poderosa historia se congela para posponer los avances y garantizar una cuarta temporada que ya sabemos ocurrirá y es en esos episodios que "The Handmaid's Tale" tambalea.

Afortunadamente luego del mencionado capítulo del hospital, el rumbo se recupera y finalmente se conduce hacia la tierra de la revolución que tanto sufrimiento, padeceres e incluso sangre le costó a June.
El capítulo 11 es una locura absoluta llena de momentos que esperamos desde hace tiempo, el final de temporada una vibrante resolución que te mantiene al borde del asiento durante todo su desarrollo, desespera pero también genera múltiples aplausos ya que entrega la satisfacción tan ansiada.

Si bien toda la temporada, incluso con sus estancamientos, funciona como la consolidación de June como esa líder que las Criadas necesitan para llevar adelante la revolución, esos dos capítulos son fundamentales para que la antes editora se convierta en una mártir viviente dentro de Gilead, sobrepase los límites que antes no había cruzado y se cubra de gloria para transformarse en la heroína necesaria para inspirar a las mujeres a derribar al país que las trata como objetos sin valor.
Decir que Elizabeth Moss está soberbia ya no es una novedad viendo lo que hizo en las dos temporadas previas, no obstante, es algo que hay que reafirmar ya que lo que transmite sólo con sus miradas es impresionante, ni hablar de aquella decisiva escena con el Comandante Winslow que funciona como un brutal mensaje contra la opresión femenina y la finalización de esta misma.

Más allá de que hubo mucho relleno para estirar y todo lo relacionado a Canadá recién tiene significatividad hacia el final, dentro de Gilead podemos rescatar lo productivo que resultó conocer más sobre aquella red de heroínas invisibles que batallan desde las sombras, las Marthas.
Si con los primeros y especialmente los últimos capítulos nos quedáramos, la tercera temporada de "The Handmaid's Tale" sería brillante, lamentablemente hubo una mitad estancada que hace de esta la temporada más floja de esta ya emblemática serie, esperemos que la cuarta continúe por el camino establecido al final, no vuelva a perjudicar la historia sólo para estirarla y nos entregue de una vez por todas la caída de Gilead de la mano de June y las Criadas.

7.3/10

lunes, 27 de agosto de 2018

The Handmaid's Tale - Segunda temporada (2018)

Condenada a una vida de esclavitud y constantes humillaciones, June decide que no está dispuesta a convertirse en otra víctima de la dictadura establecida en Gilead, iniciando una silenciosa revolución con la ayuda de diferentes aliados y otras Criadas.

La segunda temporada de "The Handmaid's Tale" representaba todo un reto desde su concepción, la novela en la que está basada concluía con el último episodio de la primera y ya no había páginas en las que basarse.

Contar con la colaboración de Margaret Atwood entregaba la seguridad de que su obra no seria desviada y mucho menos desprestigiada, además del evidente compromiso de los creadores de la serie por mantener ardiendo ese espíritu feminista dentro de la dictatorial Gilead.
Afortunadamente, la segunda temporada de "The Handmaid's Tale" sale airosa al mantener la llama viva, cae en cierto bucle que la acerca a esa peligrosa zona de la repetición, pero siempre consigue salir gracias a las bestiales interpretaciones de sus protagonistas y a capítulos de un alto impacto emocional.

Es cierto que, luego de los primeros episodios donde parecía que la historia seguiría el rumbo tan anhelado en la temporada anterior, resulta algo decepcionante (y forzado) que se regrese al punto de inicio.
No obstante, este regreso es necesario para -ahora sí- comenzar a preparar la mencionada revolución que tanto se hizo esperar, que conlleva un proceso largo, tortuoso y doloroso por las consecuencias que sufren las Criadas, pero cuyo inicio tiene un nivel de satisfaccción tan alto que compensa la espera.

Elizabeth Moss honra todos los premios recibidos por su papel y continúa entregando una actuación demoledora, únicamente por los episodios 10 y 11 merecería un Emmy ya que la capacidad de transmisión que en ellos consigue es tan impactante como lo que Offred debe sufrir.

Creciendo en cuanto al desarrollo de su personaje, uno tan contradictorio que te lleva del amor al odio en segundos, Yvonne Strahovski entrega una interpretación al nivel de Moss con una Serena que se hace despreciar, pero que conocemos con mayor profundidad gracias a los flashbacks e incluso despierta empatía desde el momento en que la venda cae de sus ojos.

El triángulo de excelsas performances se cierra con Alexis Bledel que tampoco se queda atrás con la aguerrida Emily, verla en las Colonias (escalofriante recreación misógina de los campos de concentración de la Alemania nazi) es un golpe doloroso, presenciar su evolución dentro de ese lugar y fuera supone una chispa tan potente como la llama revolucionaria que June termina encendiendo.

No era nada sencillo ampliar una novela sin ya páginas en las que basarse, no obstante y pese al deja vu que puede experimentarse en algunas ocasiones, la segunda temporada de "The Handmaid's Tale" expande con violencia, ideales y un constante acercamiento a la realidad actual la lucha de June y las Criadas contra Gilead. Nolite Te Bastardes Carborundorum.

8.0/10

miércoles, 25 de julio de 2018

The Handmaid's Tale (2017)

Tras el asesinato del Presidente de Estados Unidos y la mayoría del Congreso, un régimen teocrático se instala en el país imponiendo extremos valores puritanos. Estados Unidos es renombrada como República de Gilead, las mujeres pierden todos sus derechos convirtiéndose en un objeto cuyo valor reside en sus ovarios. Quienes pueden procrear adquieren una vital importancia ya que en Gilead hay un problema de fertilidad, y son entregadas a los Comandantes a los que deben servir como Criadas.

En 1985, la celebre escritora Margaret Atwood publicó un libro que se convertiría en todo un referente del genero distpico, "The Handmaid's Tale".

Dejando atrás esa intrascendente película de 1990 que no le hacía honor a la obra en la que se basaba, en 2017 la novela fue nuevamente adaptada, esta vez por la plataforma Hulu que la convirtió en una de las series más aplaudidas del pasado año.
Probablemente no haya un tiempo más adecuado para que la distopía de Atwood fuera adaptada, "The Handmaid's Tale" llega en el momento indicado, renuncia al tono de ciencia ficción para abrazarse a la realidad, una realidad que llega a ser tan dura que se ajusta con escalofriante precisión a lo que ocurre en diferentes sociedades.

A lo largo de 10 capítulos que adaptan en su totalidad la novela, seguimos a June (nombrada Offred en honor -y para dejar en claro que pertenece- a su Comandante), una mujer como cualquier otra, que trabaja, tiene una familia, amigas, lleva una vida normal hasta que Estados Unidos es tomado por un grupo ultrareligioso que lo renombra como República de Gilead e impone que June y todas las mujeres pierdan sus derechos.
Tanto por sus reglas extremistas, rituales y tradiciones sádicas, Gilead puede parecer sólo una república distópica e imposible, pero si lo pensamos bien... ¿acaso es tan irreal dicha república? Sólo basta mirar hacia los países islámicos para comprobar el horror que sufren a diario las mujeres y bastará para definir a Gilead como un escalofriante dibujo de su situación.

A las Criadas que son descritas como el mayor tesoro de un estado donde reina la infertilidad y ellas son obligadas -de las maneras más atroces imaginables- a cumplir con su "deber divino", nos encontramos diferentes clases de mujeres las cuales son definidas por su estatus social, utilidad y condenadas por cualquier razón que vaya en contra del patriarcado reinante.

Es fascinante cómo el color de la ropa que las mujeres son obligadas a utilizar define a la perfección el rol, no sólo el intenso rojo de las Criadas, también el verde de las esposas que gozan de privilegios únicos por su rol y pese a que su opinión importa tan poco como la de las personas que ellas también humillan; por otro lado, las Marthas, identificadas con un verde apagado, aquellas incapaces de procrear o "traidoras al genero" cuyo rol es básicamente el de la servidumbre.

Un formal y opaco marrón diferencia a las Tías, mujeres de cierta edad que entrenan a las Criadas y ofician como (uno de los tantos) monstruos ante ellas, destacando por sobre todas Tía Lydia, una mujer que nada tiene que envidiarle a aquellas que torturaban prisioneros en los campos de concentración, la cual está interpretada por una Anne Dowd formidable (tanto como con su papel en "The Leftovers").

Tenemos también grandes interpretaciones como la de Alexis Bledel (Emily/Ofglen), una lesbiana considerada "traidora del genero" condenada a ser Criada, la cual tiene momentos que la convierten en una cercana revolucionaria (aunque lamentablemente no consigue serlo); Madeline Brewer (Janine/Ofwarren), una joven que se presenta como rebelde y recibe de inmediato como respuesta la extracción de un ojo, convirtiéndose en "la loca Janine" y aportando una secuencia clave en el puente. Siendo la máxima representante de las esposas, Yvonne Strahovski (Serena Joy), interpreta a la gélida Sra. Waterford, una mujer incapaz de procrear, llena de contradicciones y que llega a ser tan brutal como cualquier Tía.

Párrafo aparte merece quien tiene -valga la redundancia- merecidos todos y cada uno de los premios obtenidos por su papel, Elizabeth Moss (June/Offred), quien consigue que suframos con ella desde el minuto cero, festejemos sus pequeños (pero simbólicos) triunfos, contemplamos la evolución que tiene su personaje hasta ese desenlace que la lleva hacia la oscuridad, hacia la luz, no sabemos hacia dónde pero por la empatía que June despierta lo tomamos como una señal esperanzadora.
Cierto es que fuera del impecable elenco femenino, ninguno de los hombres consigue trascender como ellas sí, no porque las actuaciones sean malas, pero - a diferencia de en la historia- su papel en los espectadores no tiene mayor relevancia ya que las mujeres son quienes lideran en todo el sentido.

Justamente son algunos de los capítulos donde tímidamente se ahonda en ellos en los cuales se siente cierto desinterés, aunque nunca pasa demasiado tiempo para que se recupere de la mano de June o alguna de las Criadas.
Trasladando la visionaria novela de Atwood con fidelidad, brutalidad y constantes paralelismos con la actualidad, "The Handmaid's Tale" es una de las mejores series que el 2017 nos entregó, tal vez demasiado cruda para la sensibilidad de muchos espectadores, pero necesaria de ver ya que tristemente no se aleja demasiado de la realidad de muchas mujeres y también de aquellas que luchan para mantener los derechos que durante tanto tiempo se les negó, decididas a no permitir que otro Gilead las oprima.

8.5/10

martes, 20 de diciembre de 2016

Black Mirror: 15 Millones De Méritos (2011)

Al fallar su ansiada prueba para consagrarse como una estrella de la música, Abi debe escoger entre convertirse en una actriz para adultos o regresar a una vacía vida de esclavitud pedaleando en la bicicleta.

Realizando una filosa comparación entre la esclavitud y la tecnología, "Fifteen Million Merits" es un episodio con un alto valor analítico.
Recordando irremediablemente a "American Idol", "X Factor" o cualquier otro reality show seguido por las grandes masas, el capítulo ilustra con un acertado cinismo el significado de dichos concursos para quienes participan de ellos así como la depresiva desilusión que sienten al fracasar.

Fuera del valioso comparativo de esta llamada esclavitud tecnológica, no hay mucho contenido novedoso y los personajes no resultan tan interesantes como deberían.
"Fifteen Million Merits" es un episodio que tal vez no resulte tan interesante como otros de "Black Mirror" y sienta el peso de su duración, no obstante, vale la pena por esa impecable comparación que no resulta tan alejada de la realidad de muchas personas participantes de esta clase de programas.

7.1/10

viernes, 13 de junio de 2014

Pompeii: La Furia Del Volcán (2014)

Pompeya, año 79 D.C. Milo, un esclavo cuya familia fue brutalmente asesinada, se convierte en un temido gladiador en la arena. Cuando Cassia, el amor de su vida, es obligada a comprometerse con el corrupto senador Corvus, Milo decide salvarla de un oscuro destino, mientras el Vesubio entra en erupción amenazando dejar a Pompeya en cenizas.

Alejándose momentáneamente de la saga de "Resident Evil" que tantas satisfacciones económicas le dio, Paul W.S. Anderson lleva a la gran pantalla -ficcionada a más no poder- la histórica catástrofe de Pompeya.

Acribillada por la crítica y quemándose en la taquilla al no poder ni siquiera cubrir su costo de producción, "Pompeii" es una película que claramente lejos está de ser buena, pero que tampoco merecía ser golpeada tan duramente.
Definiéndose como una mezcla de "Gladiador" y "Titanic", el film combina lo más característico de ambas producciones, y desarrolla una historia dramática con tintes románticos en un contexto catastrófico.

Obviamente que nunca llega a ser ni tan épica como "Gladiador" ni tan memorable como "Titanic", y en su guión plagado de clichés utilizados cientos de veces tiene uno de sus principales defectos, junto con la excesiva ficcionalización de los hechos reales y las actuaciones que dejan bastante que desear (especialmente el inexpresivo Kit Harrington y el villano sobreactuado de Kiefer Sutherland).
Pero no todo es malo en "Pompeii" y cuando el desastre se desata es ahí donde se nos brinda lo que todos esperábamos: la destrucción de la histórica ciudad italiana a causa de la erupción del Vesubio, construida en base a efectos especiales espectaculares a la altura del mejor cine catástrofe.

Ya sea por su parte final donde el volcán demuestra toda su furia y por ese emotivo desenlace que tiene toda la emoción de la que la historia carece en general, "Pompeii" no es ni de cerca una de las peores películas del año como muchos señalan, y contrariamente, es una superproducción hollywoodense que pese a sus notables fallas, brinda todo lo que uno puede esperarse de ella.

6.7/10

jueves, 21 de marzo de 2013

Abraham Lincoln: Cazador De Vampiros (2012)

Tras enterarse de que su madre fue asesinada por un vampiro cuando él era niño, Abraham Lincoln decide convertirse en un cazador de vampiros para vengarse acabando con las diabólicas criaturas de sangre fría. Pero mientras completa su venganza buscando al vampiro responsable de asesinar a su madre, también comienza una carrera política que lo lleva a ser el Presidente de Estados Unidos.

El 2012 fue un año agitado para el presidente Abraham Lincoln, quien a pesar de llevar cientos de años muerto mantiene su imagen vigente en el pueblo norteamericano, y también en Hollywood donde el año pasado fue muy tenido en cuenta.

Y mientras la película dirigida por Steven Spielberg, "Lincoln", se encuentra triunfando en varios de los premios a los que fue nominado, unos meses antes llegó a los cines esta insólita producción titulada "Abraham Lincoln: Vampire Hunter", donde -como su título lo indica- vemos al presidente número 16 de Estados Unidos cazando vampiros.
Partiendo de una idea que puede ser tildada tanto de ridícula como de desquiciada, esta es una película que más allá de que en el segundo tramo lo trata, no se la puede tomar en serio en ningún momento y lo más recomendable es verla sin pretensiones porque es realmente disfrutable.

Alejándonos de los hechos históricos, la historia nos muestra desde su infancia hasta su adultez, como Abraham Lincoln se transforma en un cazador de vampiros, y con su hacha cubierta de plata se dedica por las noches a aniquilar a las criaturas de sangre fría.

Pero además de ver a Lincoln matando vampiros, mientras tanto se muestra cómo inicia su carrera en la política y cómo se opone a la esclavitud, todo por supuesto desde un punto de vista muy superficial donde hay cero profundidad en todo.
Y aunque por momentos parece encaminarse hacia el desastre, hay que decir que la película está muy bien hecha, la ambientación en el Siglo XIX junto con los vestuarios de época son muy exactos, y aunque se abusa demasiado de la cámara lenta, las escenas de acción están muy bien hechas y esto se demuestra en secuencias geniales como la de los caballos o la incendiaria batalla en el tren de carga.

Dejando de lado el entretenimiento que la película provee de principio a fin, también hay que destacar que hay varias fallas notables, el guión es una de ellas y lo ridículo que se vuelve todo cuando el film deja el humor de lado para tratar de ser tomada en serio es otra.
A pesar de lo estúpida e insólita que suena desde su titulo, "Abraham Lincoln: Vampire Hunter" es una película de acción bastante correcta que si se ve como un mero entretenimiento y nada más que eso, se puede llegar a disfrutar mucho viendo a uno de los presidentes más famosos de Estados Unidos eliminando vampiros.

7.0/10

sábado, 3 de noviembre de 2012

Saló o los 120 días de Sodoma (1975)

Durante los años 1944 y 1945 en plena ocupación nazi, cuatro hombres poderosos se reúnen en la República de Saló en una imponente mansión, junto con cuatro ex-prostitutas y un grupo de 18 jóvenes prisioneros de ambos sexos. Alejados de todo contacto con la sociedad y excitados por los relatos de las viejas prostitutas, los cuatro poderosos desatarán sobre los prisioneros sus mayores perversiones, obligándolos a obedecer sus deseos más repugnantes y castigándolos con la muerte en caso de no complacerlos.

En 1975 basándose en la irreproducible novela del Marqués de Sade, el director Pier Paolo Pasolini dirigió "Salò o le 120 giornate di Sodoma", probablemente la película que fue, es y será considerada como la más polémica y desagradable de la historia del cine.
La controversia que este film levantó en su época fue enorme, escandalizando a la sociedad y al gobierno italianos, y terminando con el asesinato de Pasolini unos días antes del estreno de su obra más estigmática.

Ambientada en la República de Saló en plena ocupación nazi, la historia nos presenta a cuatro hombres poderosos conocidos como "El Presidente", "El Duque", "El Obispo" y "El Magistrado", que ordenan la captura de 18 jóvenes de ambos sexos a los cuales someterán dentro de una mansión y a partir de la excitación que les produce los relatos de cuatro ex-prostitutas, a las peores vejaciones imaginables.
Estos cuatro hombres despreciables hasta los máximos extremos y con una galería diversa de perversiones por cumplir, representan el lado más repugnante del ser humano pero a la vez uno de los más realistas.

Violaciones, humillaciones de las más vergonzosas, sadomasoquismo, parafilias insólitamente desagradables que incluyen algunas de las escenas más vomitivas filmadas alguna vez, entre las cuales está el momento del banquete escatológico con el cual es imposible no asquearse.

Si sólo leer acerca de estas imágenes el estómago comienza a revolverse, verlas sucederse sin piedad una tras otra con los relatos perversos de las prostitutas viejas de fondo, suponen una experiencia tan perturbadora como irrepetible.
Con todas estas escenas inolvidables en todo el sentido de la palabra, supuestamente Pasolini quiso hacer la crítica más explicita posible hacia la sociedad italiana de la época fascista, en parte se puede decir que lo logró, pero también hay que admitir que la crítica queda muy en segundo plano al ser eclipsada por el contenido que se muestra.

Hacia los 10 minutos finales, cuando parece que el film no puede volverse todavía más enfermizo de lo que es, el director se tiene guardado bajo la manga una interminable secuencia que, aunque apenas dura 10 minutos, la crueldad extremista que desata es tan fuerte que impresionaría hasta a la persona con el espíritu más fuerte.
"Salò o le 120 giornate di Sodoma" es la película más desagradable de la historia del cine que muchos la podrán acusar de ser una porquería que sólo tiene sus escenas provocativas para generar polémica, y que otros la considerarán una obra maestra por atreverse a mostrar algo irreproducible, pero que más allá de gustar o no, no se puede negar que es una experiencia irrepetible que no dejará indiferente a nadie que la vea.

9.5/10