miércoles, 13 de mayo de 2015

Mad Max (1979)

En un futuro post-nuclear, Max, un policía encargado de vigilar las autopistas, deberá lidiar con una banda de peligrosos criminales que siembran el terror en las carreteras. Al confrontar y acabar con Nightrider, el líder de una violenta pandilla de motociclistas, el resto de sus compañeros juran vengar su muerte buscando a Max y su familia.

A poco tiempo de que llegue la cuarta entrega que promete revivir la que es una de las sagas de acción más icónicas de los años 80, es necesario retroceder hasta esa época para redescubrir los inicios del justiciero de la carretera interpretado por Mel Gibson.

Con un escaso presupuesto de apenas 350 mil dólares, George Miller demostró cómo con poco se puede hacer mucho siempre y cuando haya una historia que valga la pena contar, y "Mad Max" es el mejor ejemplo de ello.
Independientemente de que la violencia que acá vemos hoy en día es minúscula en comparación a la que se puede observar en producciones similares, lo que prima es el ese espíritu de desquiciada violencia dentro de ese futuro post-nuclear, que el director supo plasmar con contundencia.

Junto con dicho espíritu, las adrenalínicas persecuciones automovilísticas se destacan por sobre cualquier otro aspecto, y sirven para disimular ciertas carencias de un guión aceptable hasta ahí nomás, un par de actuaciones irregulares y algún que otro detalle presupuestario difícil de camuflar.
Consolidada como una de las películas de acción más destacadas de los años 80 y como la gran lanzadora de Mel Gibson, "Mad Max" es una obra de culto que -más allá de ciertas fallas- es una pieza indispensable de visionar.

7.0/10

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