sábado, 23 de enero de 2016

Stonewall (2015)

1969, Greenwich Village. El Stonewall Inn es el bar elegido por los homosexuales para divertirse por las noches. Huyendo de la casa de sus padres quienes lo repudiaron al descubrir su sexualidad, Danny llega al lugar buscando aceptación dentro de la comunidad, quienes luchan para sobrevivir el día a día y lograr aceptación dentro de una sociedad que los margina.

Abandonando temporalmente las superproducciones hollywoodenses que lo hicieron un director de renombre comercial, Roland Emmerich se puso tras las cámaras para dirigir esta película dramática basada en uno de los acontecimientos LGBT más trascendentales de la historia.

El resultado: uno de los fracasos críticos más resonantes del 2015, que fue destrozado por los especialistas pero también por el público que incluso llegó a boicotearla por las infidelidades argumentales que presenta modificando los hechos reales.
Y ahí tenemos justamente el motivo que arruinó a "Stonewall", cambiar ciertos detalles para enriquecer la trama es algo aceptable, pero reescribirlos para imponer algo que no fue como se muestra, es un hecho que no puede ser pasado por alto.

Es así como los hechos son llevados adelante por Danny, un típico personaje que representa a la comunidad pero desde la perspectiva más políticamente correcta (blanco, bien parecido y "curiosamente" siendo el único que se deja en claro tiene un futuro fuera de las calles), dejando de lado a las travestis icónicas de esa noche que ofician de adorno secundario para su lucimiento.
Cayendo en todos los lugares comunes, Emmerich recién puede demostrar su talento en la dirección en la media hora final donde se representa la noche de los disturbios en el bar, siendo este el único momento donde se le hace justicia al legado que Stonewall dejó y que en esta película apenas se logra homenajear.

4.5/10

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