lunes, 2 de enero de 2012

Willard (2003)

Atormentado por su despreciable jefe que lo humilla constantemente y asfixiado emocionalmente por tener que convivir con su anciana madre que depende únicamente de él para sobrevivir, Willard Stiles inicia una extraña relación con una rata llamada Sócrates, a la que llega a considerar su mejor amiga. Pero con la llegada de Sócrates, una decena de ratas se instala en la residencia de Willard, quien inicia una comunicación con ellas y planea utilizarlas para vengarse de su jefe.

"Willard" es una películas de terror diferente, original y efectiva por igual a la hora de desarrollar una historia que llega a ser tan incómoda como asfixiante.

Desde el principio, el director nos introduce en la vida de Willard Stiles, un hombre solitario y mentalmente perturbado por la estresante vida que le toca llevar, donde tiene que convivir con una madre enferma que depende de él para vivir y encima se tiene que aguantar a un jefe despreciable que se la pasa humillándolo.
Todo está contado desde un punto de vista muy dramático y depresivo, tanto que por momentos se puede llegar a sentir intensamente el sufrimiento del protagonista, gran mérito de eso lo tiene Crispin Glover que interpreta de una manera perfectamente creíble al inestable Willard.

Pero lo verdaderamente interesante viene cuando las ratas entran en escena, decenas y decenas de ratas de todos los tamaños existentes, amontonándose en los rincones y cubriendo cada espacio disponible de esa insalubre casa.
Gracias a la buena utilización de estos roedores, hay muchos buenos momentos de suspenso donde la tensión se respira constantemente, es increíble como la escena de la persecución de las ratas al gato llega a ser tan tensa y asfixiante.

"Willard" es una película de terror distinta, psicológicamente perturbadora desde el aspecto dramático y muy lograda a la hora de utilizar a las ratas como un elemento desagradablemente efectivo.

9.0/10

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