martes, 28 de abril de 2015

Perro Blanco (1982)

Regresando del rodaje de una película, Julie, una joven actriz, atropella a un pastor alemán blanco en la carretera. Después de llevarlo al veterinario y asegurarse de que su vida no corre peligro, la actriz decide quedárselo en su casa mientras coloca anuncios para encontrar a su dueño. Pese a que en un comienzo se resistía a tenerlo con ella, Julie se encariña con el perro luego de que este la salva de un violador. Pero cuando el can ataca repentinamente a una mujer negra, la joven descubre que está entrenado para asesinar personas de color y debe tomar medidas extraordinarias si quiere evitar su ejecución.

El racismo ha sido abordado en el cine innumerable cantidad de veces, y en base al tratamiento de esta clase de discriminación que siempre ha estado presente en toda clase de sociedades, han salido valientes alegatos en su contra.
Sin embargo, pocos de ellos han sido tan contundentes como el que construye "White Dog", una película que nos muestra como el odio que un ser humano puede sentir por alguien incluso llega a corromper a un inocente perro, convirtiéndolo en un arma para asesinar personas de color.

Y esto es justamente lo que el director quiere plasmar, sí, el perro es un asesino que no tiene problemas en matar incluso niños siempre y cuando sean negros, pero si ese perro es así no es porque su esencia sea la de un asesino, sino porque su dueño lo convirtió en esa máquina racista que -como si de un robot programado se tratara- debe matar a toda persona de color que se encuentre.
Es así como asistimos ante duras secuencias donde vemos al pastor alemán blanco despedazar inocentes únicamente por su color de piel, mientras su nueva dueña, una actriz que probablemente sea la única persona que le demostró afecto en su vida canina, intenta salvarlo sometiéndolo a un riguroso adiestramiento para evitar su segura ejecución.

Los enfrentamientos entre el perro blanco (después llamado ingeniosamente Mr. Hyde) y el adiestrador negro Keys, trascienden el terreno físico y se convierten en un brutal choque ideológico entre la representación del racismo y la ilustración de quien lucha por erradicarlo.
Desembocando en ese desolador -pero lamentablemente realista- final, "White Dog" se reafirma a sí mismo como uno de los alegatos más firmes que el cine haya hecho contra el racismo, y en una película fundamental de descubrir para ver hasta qué límites enfermizos puede llegar un ser humano por el odio que siente, pero también hasta cuáles está dispuesto a llegar alguien para corregir de la forma más humana posible uno de los más grandes actos de deshumanización: la discriminación.

9.6/10

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